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sábado, 22 de octubre de 2011

*Trozos: Romeo x Julieta*

En el lecho de muerte de su amada Julieta, Romeo la abraza y pronuncia sus últimas palabras.

"ROMEO. - (...) ¡Ah! ¡Julieta querida! ¿Por qué eres tan bella todavía? ¿Hay que creer que el soberano de las sombras, el rey de la nada, se ha prendado de tu belleza, y por eso no ha querido destruirla, y que el monstruo te guarda aquí en estas cavernas sombrías, reservándote para su deleite? Temo que sea así, y por eso vengo a hablar junto a ti. Jamás abandonaré este antro oscuro donde tú reposas. Aquí permaneceré haciendo compañía a los huéspedes de los sepulcros, a los servidores de la muerte, y cuidando de que los gusanos no profanen tu cuerpo. (Se sienta junto a Julieta.) He aquí el sitio que elijo para un descanso que no será turbado ya nunca. ¡Adiós, cuerpo frágil, despojo mortal que este mundo ha lacerado! ¡Voy a sacudir tu yugo y el de un destino que me ha perseguido siempre! ¡Ojos míos, lanzad la última mirada! ¡Un abrazo aun, el último! ¡Labios míos!, ¡ya no respiraréis más el ambiente de la vida! ¡Sellad con el último beso de amor y de fidelidad el pacto sin fin que me entrega a una eternidad sin límite! (Lleva a sus labios el veneno que tienen en un frasco.) ¡Ven aquí tú, guía fatal y seguro, amargo refugio! ¡Ven acá, piloto de la desesperación, y haz pedazos contra este último escollo mi barco, cansado ya de luchar con las olas de la vida! (Bebe el veneno.) ¡Voy a ti, Julieta mía! ¡El viejo mercader no me engañó!... Este veneno obra prontamente. (Estrecha a Julieta entre sus brazos.) ¡Un beso aún, el beso de la muerte! (Expira teniendo abrazada a Julieta.)"



Luego de la despedida de Romeo, Julieta despierta de su largo sueño y ve a su amor sin vida junto a ella, y en un acto desesperado de amor eterno e imposible, Julieta toma la daga de su amado y la clava profunda en su pecho, acompañando así a su esposo en aquella noche eterna. El infame destino terminó engañando cruelmente al aliento de ambos. Sus ojos ya no veían. Sus ojos ya no sentirían ya más...

PS: La canción se llama "Goodbye, yesterday" y es el segundo tema de cierre de la animación japonesa inspirada en la obra dramática de Shakespeare, Romeo x Juliet.

lunes, 26 de septiembre de 2011

*¿Has visto un hada?*

Nos referimos con hadas a los elfos principalmente. En un sentido popular, estamos hablando de duendes, gnomos y cosas por el estilo.  Para ver un hada, según Lewis Carroll:
"En primer lugar debe ser un día de calor. Se puede estar somnoliento, pero no demasiado, porque se deben tener los ojos bien abiertos. Y como dicen en Escocia, 'Sentirse un poco hádicos'. Los grillos no deben oírse. Se ven a las horas del crepúsculo, o a medianoche. Se las debe mirar fijamente, sin pestañear. Un hada sola puede ser vista entre dos parpadeos. El lugar debe estar bien barrido y el fuego calmo".

El fragmento fue sacado del libro "Dioses Celtas", de Vivian Fields, que me compré hoy como autoregalo de mi cumpleaños próximo. He leído poco. Pero bueno... sueño con ver un hada. ¿Has visto un hada?

domingo, 18 de septiembre de 2011

*Trozos: Le Petit Prince"

Antes de que el principito se despidiera de su amigo, el piloto de avión, e incluso antes de que su amigo aviador viera las lágrimas en el rostro del hombrecito aquel día, este le habló y le dejó un regalo como ningún otro. Fue antes de que la vida del pequeño príncipe se desplomara suavemente, sin hacer ruido alguno, en la arena del desierto.

"-Por la noche mirarás las estrellas. No te puedo mostrar dónde se encuentra la mía, porque mi casa es muy pequeña. Será mejor así. Mi estrella será para ti una de las estrellas. Entonces te agradará mirar todas las estrellas... Todas serán tus amigas. Y luego te voy a hacer un regalo...
Volvió a reír.
-¡Ah!, hombrecito... hombrecito... ¡Me gusta oír tu risa!
-Precisamente, será mi regalo... (...) Las gentes tienen estrellas que no son las mismas. Para unos, los que viajan, las estrellas son guías. Para otros, no son más que lucecitas. Para otros, que son sabios, son problemas. Para mi hombre de negocios, eran oro. Pero todas esas estrellas no hablan. Tú tendrás estrellas como nadie las ha tenido.
-¿Qué quieres decir?
-Cuando mires al cielo, por la noche, como yo habitaré en una de ellas, como yo reiré en una de ellas, será para ti como si rieran todas las estrellas. ¡Tú tendrás estrellas que saben reír!
Y volvió a reír.
-Y cuando te hayas consolado (siempre se encuentra consuelo) estarás contento de haberme conocido. Serás siempre mi amigo. Tendrás deseos de reír conmigo. Y abrirás a veces tu ventana, así... por placer... Y tus amigos se asombrarán al verte reír mirando el cielo. Entonces les dirás: "Sí, las estrellas siempre me hacen reír", y ellos te creerán loco. Te habré hecho una muy mala jugada...
Y volvió a reír".


domingo, 28 de agosto de 2011

*Trozos: Sputnik, mi Amor*

Él amaba a Sumire. Pero un día Sumire simplemente desapareció.

"Quizás todas las cosas ya estén perdidas de antemano secretamente en algún lugar remoto. Al menos existe un lugar tranquilo donde todas las cosas van fundiéndose, unas sobre otras, hasta conformar una única imagen. A medida que vamos viviendo no hacemos más que descubrir, una tras otra, como si tirásemos de un hilo muy fino, esas coincidencias. Cerré los ojos e intenté recordar el mayor número de cosas bellas perdidas. Intenté retenerlas en mi mano. Aunque solo fuera un instante.

Sueño. A veces pienso que es la única acción correcta que puedo hacer. Soñar, vivir en el mundo de los sueños... Tal como escribió Sumire. Pero no dura mucho. La vigilia siempre acaba  apoderándose de mí.
Me despierto a las tres de la madrugada, enciendo la luz, me incorporo sobre la cama y contemplo el teléfono a la cabecera. Imagino a Sumire en una cabina encendiendo un cigarrillo y marcando mi número de teléfono. Su pelo está alborotado, lleva una chaqueta masculina de tweed demasiado grande, los calcetines de diferente par. Frunce el entrecejo, de vez en cuando se sofoca con el humo del cigarrillo. Tarda tiempo en marcar correctamente mi número hasta el final. Pero su cabeza está llena de cosas que tiene que decirme. Puede que esté hablándome hasta que amanezca y ni siquiera entonces acabe. Por ejemplo, de la diferencia entre "signo" y "símbolo". El teléfono parece que vaya sonar de un momento a otro. Pero no suena. Y yo, todavía acostado, me quedo eternamente mirando un aparato que continúa en silencio".

Haruki Murakami. Sputnik, mi amor.