Mostrando entradas con la etiqueta Cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de febrero de 2012

*The Tree of Life*

El Árbol de la Vida es el recorrido de una existencia y de lo maravillosa y contradictoria que es esta. Es la comprensión de un proceso humano mirado desde dos perspectivas definidas y opuestas entre sí: la vía de la naturaleza del padre y la vía de lo religioso de la madre; la vía de la competencia (del más fuerte) y la vía de la gracia divina (lo trascendente). El crecimiento del niño protagonista entre ambos ejes inevitablemente le genera un conflicto, y más aún cuando aquel proceso complejo quedara marcado por una tragedia que ninguna de las dos formas anteriores pudo dar satisfactoria respuesta, para el protagonista, aún luego de incontables años de ausencia: la muerte de su hermano pequeño a los 19 años. Así, en base a esta problemática rememorada en su aniversario, se concatena así el sentido implícito de la película.
El director nos entrega una obra de cine arte altamente contemplativa y reflexiva, en donde el guión (escrito por él mismo) roza y mezcla adecuadamente el asombro de un proceso científico con el de uno maravilloso. Se intenta que el espectador logre dimensionar el significado con el cual se impregnan los hechos: sucesos, gestos y palabras altamente simbólicas enriquecen la puesta en escena de la vida de una familia, invitando a una interpretación activa de lo observado, de lo sentido.
Mi parte preferida: los aproximados 10 minutos de simple observación de la magnificencia de la existencia, de lo cósmico, en todo su esplendor más concreto y más incomprensible: el universo, el gran sistema, el orden de las cosas detrás de todo lo demás, detrás de toda ciencia o religión. Un deleite visual que solo es equiparado con el gran significado que lo acompaña. Recomendable cinta que, fuera de este intento subjetivo e incoherente, vale la pena saborear por uno mismo. Sí.


martes, 6 de septiembre de 2011

*Un duende mirando en casa*

Sigur Rós es una banda musical originaria de Islandia. El nombre de la banda significa en español algo así como "Rosa de la Victoria", en honor al nombre de la hija de uno de los miembros de la agrupación. Se caracterizan por sus melodías que mezclan rock, clásica e incluso instrumentos únicos de composición propia. El vocalista, pese a interpretar canciones en su idioma, utiliza mucho uno inventado por ellos mismos catalogado como Volenska (o Hopelandic para nosotros) con el cual buscan convertir la voz en un instrumento más sensible, abierto y acorde a la melodía reproducida por todos. Si bien son palabras extrañas, tanto más para nosotros que para los islandeses, se transmite muy bien la pureza de esas bellas melodías.
En el 2007 publicaron el filme Heima (En casa), el cual tuve la oportunidad de ver durante la segunda mitad del 2008. La cinta es un documental musical filmado a lo largo de dos semanas mientras la agrupación realizaba conciertos gratuitos a lo largo de su país. En él se muestra lo que hay más allá de los escenarios, en la familiaridad de las personas y del paisaje, y en lo que se puede generar en sus frías y cálidas tierras islandesas. Heima es un deleite musical y visual que recomiendo a todo quien guste de la banda o bien a todo quien quiera conocer una experiencia única en Islandia. Los dejo con un bello vídeo no oficial de la banda, hecho por un fan y dedicado a la naturaleza, a una madre y, por qué no también, a un hogar. La canción se llama Starálfur y se traduciría como "Un elfo mirando". Pero para evitar confusiones icónicas con la obra de Tolkien lo traduje al nombre con el cual se conoce popularmente a esas entidades acá: como un duende.


Si quieren ver el documental y no lo encuentran, me dicen y los ayudo.

miércoles, 24 de agosto de 2011

*Lo bueno de llorar*

Solo diré que a mi parecer Lo bueno de llorar, de Matías Bize (representante de las nuevas tendencias cineastas impulsadas desde hace pocos años en Chile), es de aquellos filmes que preparan todo su desarrollo solo por algunos momentos de entendimiento, de emotividad, de contemplación. Se nos retrata en ella una noche en la vida de dos personas. Se nos muestra una relación de pareja que vive momentos complicados: soledad e incomprensión, pese a estar cerca, pese a querer arreglar las cosas. Se nos invita a caminar junto a los dos protagonistas que buscarán, en medio de cada instante en esa silenciosa noche juntos, las formas de intentar llegar al otro, medio necesario, aún sin saberlo, para dar con uno mismo. Poco a poco se desenredará el hilo de incertidumbre de su problema y, no sin antes dejar abiertas las posiblidades, se abrirá paso un final que desde la cotidianeidad de una noche, de una pareja cualquiera, sin reflexiones ni teorías, presentará una posible resolución, una pregunta y, claramente, una bella escena de fondo. La preciosa musicalización corre a manos de Diego Fontecilla y de Rodrigo Jarque. Este último logra insertar su canción, Jamás abras los ojos, en perfecta armonía con la historia, con el contexto, con un par de segundos claves. Hermoso. Sin más, recomiendo esta película catalogada como "cine arte" a quienes no busquen tanto entretenerse como interiorizarse en una intimidad contada. Durando un poco más de una hora, puede ser capaz de gustar si además disfrutaste de los otros filmes de Bize como Sábado, En la cama o La vida de los peces. Saludos... y a continuación el inicio.